El baile de salón se baila en pareja de forma coordinada y siguiendo el ritmo de la música. En su origen eran meramente lúdicos y populares y su repercusión social fue de tal magnitud que dio lugar a la creación de salas específicas que, dotadas de una orquesta y un pavimento adecuado, facilitaran su práctica. En la actualidad se practican también como modalidad deportiva en competiciones organizadas y reglamentadas por las correspondientes federaciones nacionales e internacionales.

Tanto en su versión social como en la de competición y deportiva los movimientos e interacciones de la pareja se ajustan a patrones previamente establecidos que, asociados con la música, caracterizan a los distintos bailes. Ello motiva que su práctica requiera de un previo aprendizaje que antiguamente se transmitía de padres a hijos y en la actualidad puede ser adquirido en escuelas de danza.

Sus modalidades del baile estándar son, el vals vienés, el vals inglés, el tango, el slow-fox y el quickstep.

Y sus modalidades del baile latino son, la rumba-bolero, el pasodoble, el cha, cha cha, la samba, y la salsa.

Los bailes de salón tienen numerosas ventajas para la salud física y mental de aquellos que los practican, además de mejorar considerablemente las condiciones de vida de los adultos mayores y ayudarles a socializarse. Los principales beneficios de practicar este tipo de ejercicio son:

Consigue una mejor condición física de las personas mayores, fortaleciendo numerosos músculos, especialmente los localizados en las piernas, brazos y caderas. También se evitan los molestos dolores de espalda. Incrementa la resistencia y la flexibilidad gracias a los movimientos del baile que necesitan que los músculos se estiren, y como consecuencia, se reducen los dolores en las articulaciones.

Los expertos recomiendan este tipo de ejercicio para evitar los problemas derivados del sedentarismo, como la obesidad, la hipertensión, la diabetes, la osteoporosis y el sobrepeso, ya que al bailar se queman calorías y al realizar los pasos se mueven las articulaciones.

 El corazón se fortalece con el baile, ya que se activa la circulación y aumenta la frecuencia cardiaca. Con ello, se consigue reducir los riesgos de enfermedades del corazón y evita la hipercolesterolemia. Los bailes de salón también ayudan a relajarse y a superar el estrés, la ansiedad y la depresión, en muchos casos como consecuencia de la soledad. Bailar mejora el estado de ánimo, ya que se segregan endorfinas, las hormonas causantes de la felicidad, que harán que la persona quiera seguir practicando este ejercicio. Ayuda en la socialización y en la superación de la timidez de las personas mayores, pues deben buscar una pareja para poder bailar. Es una buena opción para conocer gente, entablar amistades y dejar atrás la soledad. El baile ayuda al desarrollo de la memoria y la atención, y por tanto, prevenir la aparición de la demencia, la memoria es necesaria para poder recordar la técnica de los pasos, por ello también es beneficiosa para los pacientes de alzhéimer.

Ven a divertirte y a conocer gente a nuestras clases de bailes de salón!